La UE inició sus pesquisas sobre la empresa estadounidense en 2009, cuando advirtió la estrecha relación entre el buscador web de Microsoft, Internet Explorer, y su sistema operativo Windows, por lo que le abrió un expediente por abuso de posición dominante.
Para resarcirse de una sanción, la compañía fundada por Bill Gates se comprometió a incluir en el sistema europeo de Windows una pantalla de opciones que permitiese a los usuarios instalar otros navegadores alternativos al suyo hasta 2014.
Esta nueva herramienta estuvo disponible a partir de marzo de 2010. Según el Ejecutivo comunitario, obtuvo mucho éxito, ya que en los primeros ocho meses se descargaron 84 millones de navegadores a través de él.
Sin embargo, la Comisión detectó que, entre mayo de 2011 y julio de 2012, Microsoft suprimió este servicio en el Windows 7, lo que afectó a 15 millones de usuarios europeos. En consecuencia, abrió una investigación y notificó sus sospechas a la compañía antes de tomar una decisión al respecto.
Según Almunia, el gigante informático estaba al tanto de que había dejado de ofrecer esta opción a los internautas. El mandatario ha señalado que los compromisos antimonopolio juegan “un papel importante” en el refuerzo de las políticas de competencia y que estos tienen que ser respetados. “Su incumplimiento supone una infracción grave que debe ser sancionada”, ha aseverado.
Este caso es el primero en el que la Comisión Europea impone una multa por incumplir compromisos para corregir un abuso de posición dominante. No obstante, es la tercera que aplica a Microsoft por aprovecharse de su situación desde 2004, por lo que ya acumula más de 2.000 millones de euros en sanciones.
Una multa millonaria
Aunque el mandatario español había amenazado varias veces con fijar un castigo correspondiente al 10% del volumen de negocios anual de la empresa, la penalización final solo representa el 1% de este.
Según ha explicado, la cuantía es proporcional a la gravedad de la infracción y su duración, aunque ha sido rebajada porque Microsoft “ha cooperado” para solucionar el problema. Sin embargo, ha negado rotundamente que haya negociado la sanción con la compañía.
Con este castigo, la UE pretende provocar un efecto disuasorio en otras empresas que puedan tener intención de violar la normativa.
En opinión de Almunia, las compañías deben ser “muy precisas” y controlar que cumplen con sus compromisos. Precisamente este asunto es uno de los más polémicos del caso, ya que en lugar de establecer un organismo que garantizase el cumplimiento de las condiciones, Bruselas “confió” en que Microsoft se controlase a sí mismo. “Lo hicimos por ingenuidad”, ha asegurado el comisario.
EurActiv.com
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