Mario Monti, primer ministro italiano, y Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español, jugaron anoche sus cartas y ganaron. Decididos a irse de la Cumbre de Bruselas con un acuerdo para estabilizar los mercados de deuda, lanzaron un órdago a sus socios: solo aprobarían el pacto europeo del crecimiento, valorado en 120.000 millones de euros, si se consensuaban medidas para calmar la presión de los inversores sobre los países más castigados.
Tras cinco horas de negociaciones en la madrugada entre los Diecisiete, ambos mandatarios han conseguido su objetivo. Angela Merkel, canciller alemana, ha dado su brazo a torcer y ha aceptado que el fondo de rescate de la Eurozona recapitalice directamente, sin la intermediación de los Gobiernos, a las entidades financieras con problemas. De este modo, se desvinculará el riesgo bancario del soberano.
Esta posibilidad será efectiva cuando se establezca un mecanismo único y efectivo de supervisión para las entidades de la zona euro, en el que participe el Banco Central Europeo (BCE).
“Ello se basaría en la condicionalidad adecuada, incluido el cumplimiento de las normas sobre ayudas públicas, que debería ser específica de cada entidad, específica de cada sector o a escala de toda la economía y se formalizaría en un Memorando de Acuerdo”, señala el comunicado adoptado al final de la negociación por los líderes de la Eurozona.
La Comisión Europea va a presentar en breve una propuesta legislativa que permita materializar estos cambios, que solo podrían entrar en vigor en 2013. Esto significa que el rescate de los bancos españoles se realizará en primera instancia con la intermediación del Gobierno, que sufrirá un aumento de su endeudamiento al ser el responsable último de que los fondos prestados por la Eurozona se devuelvan. Solo cuando se ponga en funcionamiento el nuevo sistema podrá el Estado quitarse el peso de la deuda.
Además, los Diecisiete han acordado flexibilizar las reglas de intervención del fondo de rescate en los mercados de deuda, para que puedan ayudar a los países en apuros que estén cumpliendo sus compromisos de reducción del déficit y reformas estructurales. Todo ello se harán bajo “condiciones” que deberán “reflejarse en un Memorando de Acuerdo”, según la declaración.
Rajoy ha conseguido otro éxito. Los líderes de la Eurozona han aceptado que el Mecanismo Europeo de Estabilidad, el mecanismo de rescate cuya entrada en vigor está prevista para julio, no sea acreedor preferente en el hipotético en caso de hipotética quiebra del país rescatado. Si el fondo tuviera esa ventaja a la hora de cobrar en una reestructuración de la deuda, los inversores serían más reticentes a comprar bonos españoles, al saber que llevan las de perder.
“Ha sido una negociación intensa, pero ha merecido la pena”. Con estas palabras concluía satisfecho a altas horas de la madrugada Mario Monti, primer ministro italiano, la sesión del jueves de la Cumbre Europea.
Los detalles se verán en la reunión del Eurogrupo que se celebrará el próximo 9 de julio en Bruselas.
Los mercados han acogido con satisfacción el acuerdo del Consejo Europeo, que permitirá a los bancos acudir directamente al fondo de rescate para recapitalizarse, tal y como quería España. La prima de riesgo del país ibérico ha caído a primera hora por debajo de los 500 puntos básicos y el Ibex ha despegado un 4%.
EurActiv.com
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