Eurostat señala a España como el país que más inmigrantes ha perdido por la crisis
En el año 2009 la población española aumentó en 161.000 habitantes (tasa del 3,5 por mil), llegando a los 45,989 millones de habitantes el 1 de enero de 2010, una subida muy por debajo de la que se produjo en el año 2008, llegando a una tasa del 12 por mil, o a la del 2000 con una tasa del 10,6 por mil.
En incremento de la población en España es un crecimiento natural, de 103.000 personas, con un saldo migratorio de 58.000 personas. Mientras que este crecimiento natural descendió ligeramente respecto al año anterior, el saldo migratorio experimentó una fuerte caída. Este saldo migratorio también se redujo en el conjunto de Europa, pero de manera menos pronunciada que en España.
A pesar de todo ello, más del 60% del aumento de población vino de la inmigración.
Luxemburgo, Suecia, Italia y Bélgica, son los Estados miembros con un saldo de la inmigración positivo más importante.
Si nos referimos a la población total, esta aumentó en 19 de los Estados miembros y se redujo en 18. Los aumentos más considerables fueron en Luxemburgo, Suecia, Eslovenia, Bélgica y Reino Unido, mientras que los descensos más destacables se observan en Lituania, Letonia, Bulgaria y Alemania.
En la UE, la tasa de natalidad en el año 2009, estaba situada en 10,7 nacimientos por cada mil habitantes, algo menos que en el año 2008. España está dentro de esta media, con 10,8 nacimientos por mil. Es en Irlanda, Reino Unido, Francia, Chipre y Suecia, donde se observan tasas de natalidad más altas, y en Alemania, Austria, Portugal, Italia, Letonia y Hungría donde estas tasas han sido más bajas.
Respecto al número de fallecimientos, en el 2009 se registraron 4,8 millones de muertos en la UE, lo que sitúa la tasa de mortalidad en 9,7 muertes por cada mil habitantes, mismas cifras que en el año 2008. España en este caso está por debajo de la media comunitaria, con una tasa de 8,5 por mil.
Bulgaria, Letonia, Hungría y Lituania han registrado las tasas de mortalidad más altas, mientras que Irlanda, Chipre, Luxemburgo y Malta cuentan con las tasas más bajas de mortalidad.
A la vista de estas conclusiones, los países europeos que cuentan con un crecimiento natural de la población más elevado fueron Irlanda, Chipre, Francia, Luxemburgo y Reino Unido. En el otro extremo destacan Bulgaria, Letonia, Hungría y Alemania, con un crecimiento natural de la población negativo.