Después de dos bajadas consecutivas de 25 décimas, una aplicada en noviembre y otra en diciembre, el BCE ha optado por echar el freno y dejar inalterado el precio del dinero en la zona euro. La decisión ha sido unánime, según ha indicado Draghi en rueda de prensa desde Fráncfort.
El presidente ha explicado que las tensiones en el sector financiero siguen afectando negativamente a la economía, aunque hay “signos tentativos” de estabilización. No obstante, ha advertido de que sigue habiendo una “gran incertidumbre” e importantes “riesgos a la baja”, como la “intensificación de las tensiones” en los mercados de deuda soberana y las presiones proteccionistas.
En lo que respecta a la inflación, el BCE espera que se mantenga por encima del 2% en los próximos meses, para bajar después. El objetivo del instituto emisor es que el nivel de precios se sitúe por debajo pero cerca de esa tasa.
Los periodistas han preguntado con insistencia a Draghi sobre los recortes y reformas emprendidos en España e Italia, que han sufrido con dureza el azote de los mercados. Aunque ha declinado ofrecer evaluaciones específicas, ha respondido que, en términos generales, los países de la zona euro sometidos a presión están haciendo “serios esfuerzos” en el campo del saneamiento fiscal y de las reformas estructurales. “Estamos viendo progresos extraordinarios”, ha aseverado.
EurActiv.com
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