Fuente: Comisión Europea
Este ambicioso pacto, cuyo valor general estimado sólo en derechos ahorrados asciende a 500 millones de euros, deberá traducirse a todas las lenguas de la UE antes de ser sometido a la aprobación de los Estados miembros y del Parlamento Europeo.
De Gucht ha calificado el paso dado hoy como "clave" y ha destacado las oportunidades de "trabajo y desarrollo económico" que brindará. El comisario ha mostrado su convencimiento de que "reforzará las estructuras democráticas" en la región, y ha vaticinado que su entrada en vigor tendrá lugar probablemente en el segundo trimestre de 2012.
El Acuerdo abrirá oportunidades de mercado a algunas industrias exportadoras de la UE, que se beneficiarán de la eliminación de aranceles. La Unión, por su parte, abrirá su mercado a los exportadores de Perú y Colombia, comprometiéndose a liberalizar inmediatamente los productos industriales y pesqueros y otorgando concesiones arancelarias importantes a la agricultura.
El comercio bilateral de mercancías entre la UE y el binomio Colombia-Perú en 2010 alcanzó los 16.000 millones de euros. Las exportaciones de la UE a Colombia supusieron 3.900 millones de euros y las importaciones de ese país a la UE, 4.700 millones de euros.
Por su parte, las exportaciones de la UE a Perú ascendieron 2.300 millones de euros y las importaciones a 5.100 millones de euros.
Estaba previsto que el tratado incluyera también a Ecuador y Bolivia, pero finalmente estos países se descolgaron del proceso al considerar que no satisfacía sus intereses. Rafael Correa, presidente ecuatoriano, expresó su voluntad de negociarlo de forma separada.
Las sombras
De Gutch ha afirmado que el tratado que hoy ha visto la luz "reconoce también que la asociación de la UE con Colombia y Perú se basa en el respeto de los principios democráticos y los derechos humanos fundamentales". Y es que las negociaciones han levantado ampollas entre los activistas por la paz en Colombia.
OIDHACO, con sede en Bruselas, es una agrupación de ONG dedicadas a la lucha por los derechos humanos en el país sudamericano. En el pasado, la intención de la Unión de derribar las barreras comerciales con Bogotá ya había sido criticada duramente por este colectivo, pero la consumación de la rúbrica ha hecho que su portavoz, Vincent Vallies, haya echado mano de su retórica más explosiva. Según el activista, el mensaje que subyace tras la firma es que hoy la UE "ha protocolizado su aval a las violaciones de los derechos humanos en Colombia".
"Hoy Europa ha dejado claro que defiende los derechos humanos siempre y cuando no se interpongan a su libertad para poner en marcha los buenos negocios", ha denunciado el portavoz, quien ha recordado que varios eurodiputados se opusieron a la firma de este TLC por las violaciones de los derechos en Colombia, las cuales, según organizaciones internacionales como Human Rights Watch, están lejos de remitir.
"Como bloque, todos los miembros irlandeses del Parlamento Europeo solicitaron a la UE que no firmara este acuerdo comercial", ha agregado la organización a través de Vallies".
Sus declaraciones no pueden ser más opuestas al verbo que el ministro colombiano de Comercio ha exhibido tras la rúbrica. Según Díaz Granados, el libre intercambio de mercancías "es uno de los medios más importantes para el desarrollo", que permitirá la "creación de empleo" y unas condiciones económicas favorables que revertirán en beneficios para la sociedad. Se gesta así un "círculo virtuoso", en palabras del dignatario, que permitirá al Estado sudamericano "dejar atrás el narcotráfico y la violencia". "Apoyando el comercio es como se ayuda a Colombia", ha apostillado.
EurActiv.com
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