‘Te tiene que apasionar lo que haces’
Horas y horas de trabajo, una pizca de suerte y pasión, mucha pasión. Estos ingredientes componen la receta que ha ayudado a Isaac Valero-Ladrón a triunfar en su carrera. Este joven zaragozano de 30 años recién cumplidos se convirtió en febrero en el portavoz más joven del Ejecutivo comunitario. La pasión ha sido clave.
Su jornada laboral suele comenzar a las 8 de la mañana y acaba pasadas las 9 de la noche. Entrevistas, ruedas de prensa, llamadas telefónicas y reuniones copan su agenda. Él es el punto de unión entre la prensa internacional y la danesa Connie Herdegaard, comisaria europea de Acción por el Clima.
Su fascinación por el proyecto europeo, su tesón y los posgrados diversos que lleva a sus espaldas le ayudan a hacer frente a un trabajo que requiere mucha energía, instinto y “dotes de improvisación”, tal y como él nos cuenta.
Tras estudiar Derecho en la Universidad de Zaragoza, pidió una beca para cursar un Máster en el Real Instituto de Estudios Europeos en España. Le picó el gusanillo de la UE y obtuvo una beca para el Colegio de Europa. Acabó en el Campus de Natolin, en Polonia, que califica como una de las “mejores experiencias” de su vida a nivel personal y profesional. “Fue mi plataforma de lanzamiento”, afirma.
Tras esta aventura consiguió ser ‘stagiaire’ (becario) de la Comisión Europea, donde conoció a su “mentor”, Paco Bataller, coordinador de la UE para el aspecto internacional de la política antidrogas. Recuerda que fueron seis meses “apasionantes” en los que trabajó muy duro, quedándose en la oficina hasta las 11 de la noche. Incluso llegó a pagarse de su propio bolsillo los viajes de trabajo, puesto que era imposible financiarlos con la beca.
Al tiempo que trabajaba, preparaba otro concurso que le llevó a convertirse en el asistente del comisario general de la UE para la Expo mundial 08 Zaragoza. Después sacó otra oposición para ser joven experto de la UE en las delegaciones internacionales. Quería ir a Afganistán, pero acabó en México. Y ahí es donde entra el factor suerte. El país fue designado sede de la Conferencia climática de la ONU y así conoció a la comisaria, con quien colaboró durante sus vistas al país. Cuando acabó la Cumbre le llamó para ofrecerle un puesto de portavoz en Bruselas y aquí está.
No se puede negar que tu carrera está marcada por el éxito. ¿Qué parte achacas al trabajo y qué parte al destino?
Los dos son muy importantes. Tengo que reconocer que he trabajado muchísimo, y que si el día tiene 24 horas, 16 eran para trabajar, y el resto para descansar y poder trabajar al día siguiente. Pero es que me apasionaba el proyecto europeo, y lo sigue haciendo. El destino también ha jugado su papel, le achacaría un 30% del peso.
Eres un chico joven, ¿has tenido tiempo para la diversión?
Sí, tenía vacaciones, y hay que saber desconectar. Sacaba mucho tiempo y también he estudiado mucho con resaca.
Trabajo y pasión
En España hay actualmente una tasa de paro juvenil que supera el 40%. ¿Qué consejo darías a aquellos que inician con este negro panorama su carrera?
Que las cosas se consiguen con esfuerzo; también hay tiempo para la diversión, la cuestión es organizarse. Y te tiene que apasionar lo que haces. Hay veces que la vida te da la oportunidad de elegir lo que quieres hacer y otras veces no, pero es necesario luchar por lo que quieres. Llegar hasta aquí no ha sido nada fácil. Pedí el ‘stage’ de la Comisión tres veces. No me han dado todo a la primera, no hay que desanimarse.
También quiero resaltar que he sido becado prácticamente en todo, porque vengo de una familia normal, de clase media, que puede permitirse algunas cosas y otras no. Por ejemplo, el Colegio de Europa era bien caro, estudié allí gracias a una beca.
¿Cómo es el día a día de un portavoz?
Es muy intenso. Intentamos tener una rutina, pero casi todos los días se sale de ella. Me levanto sobre las 7 de la mañana, llego a la oficina sobre las 8, miro la revista de prensa y a las 9 me reúno con la comisaria. A las 10 me encuentro con los demás portavoces y a las 12 tenemos la rueda de prensa. Por la tarde gestionamos entrevistas y abordamos la programación estratégica. Suelo acabar entre las 9 y las 10 de la noche.
Puedes prever algunas cosas que van a pasar, pero otras no, por lo que tienes que estar preparado para todo. La capacidad de improvisación juega un papel fundamental, algunas veces es buena, otras te puede jugar malas pasadas, algo que aún no me ha pasado. No es un trabajo fácil, requiere mucho instinto.
¿Cómo te preparas a las preguntas de los periodistas?
Hay que saber hasta donde puedes llegar. Si no sé una respuesta, lo reconozco y les intento proporcionar la información lo más rápido posible. Hay que construir una relación de confianza con ellos, ser una fuente creíble. Te preparas también a base de tortas.
¿Alguna anécdota a destacar?
Me he asustado algunas veces cuando he dado información sobre el mercado de carbono, porque las transacciones alcanzan los 80.000 millones de euros al año. Puedes provocar muchas pérdidas si cometes un error.
Entre las anécdotas recuerdo que un día publiqué un discurso de la comisaria con el control de cambios, [con las rectificaciones por introducir].
Por otra parte, en los viajes por el mundo ves los choques culturales, hay veces que no he entendido las preguntas de los periodistas. La UE es muy compleja y te preguntan cosas estrambóticas.
Calentamiento global
Hablemos de cambio climático ¿Ha sido la crisis económica una bendición, porque han bajado las emisiones, o más bien una pesadilla, porque ha dejado el régimen de comercio de derechos de emisión en agua de borrajas?
Es una pesadilla, sin duda. Uno de sus efectos colaterales es que se ha reducido la producción industrial y con ello, las emisiones. Eso ha tenido un efecto positivo para el medio ambiente, pero a nadie le beneficia una crisis económica. Además, la agenda de muchos políticos ha pasado a llenarse solo de temas económicos, cuando el cambio climático estaba en muchos casos al mismo nivel que las relaciones exteriores.
¿Está la UE sola en la lucha contra el cambio climático?
No. Cada año países como China y Estados Unidos se comprometen más con acuerdos internacionales, pero sobre todo lo que hacen es invertir en sectores que creen que les van a hacer más competitivos. China construye cada día un nuevo molino eólico. La cuestión de reducir las emisiones se ha convertido en un tema puramente económico, en ver quién va a dominar el mercado energético.
Ahora que conoces las instituciones desde dentro. ¿Estás más convencido por el proyecto europeo, o te ha decepcionado?
Estoy más convencido todavía. Europa está hecha a base de crisis. No puedo encontrar ninguna iniciativa comparable en el mundo: 27 países que han decidido ceder soberanía para construir un proyecto común porque les interesa económica y políticamente. ¿Dónde más vemos esto? En ninguna parte. Es un proyecto fascinante. Es verdad que algunas veces tengo decepciones, pero cada día creo más que la UE puede aportar un valor añadido respecto a lo que los Estados miembros pueden hacer por sí solos.
Europa vive una profunda crisis económica y de confianza que ha disparado los nacionalismos y los populismos. Hay quien habla del fin de la Eurozona e incluso de la UE. ¿Crees que es un mensaje apocalíptico o que el peligro es real?
Me parece un mensaje absurdo, supone no entender la realidad económica de Europa y del mundo. ¿Qué se propone, que cada Estado miembro haga todo por su cuenta? Las fuerzas motrices del siglo XXI van hacia otro lado: la integración regional.
Fuente: Aquí Europa
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