En la Cumbre UE-América Latina deben estar involucrados 'todos los sectores de la sociedad', no sólo los Gobiernos
Bruselas 6 de enero de 2012, Jorge Valdez es el director ejecutivo de la Fundación UE-América Latina y Caribe, organización que comienza este año su andadura. Anterior embajador de Perú ante Bélgica y la UE, conoce de cerca la realidad comunitaria y cómo pueden colaborar ambas orillas. Le hemos entrevistado y nos ha explicado cuáles son las principales líneas de la Fundación, cuya sede está en Hamburgo (Alemania).
¿Cuáles son los objetivos que se ha fijado la Fundación UE-América Latina y Caribe?
En este momento, tenemos los objetivos para el primer año, cuya prioridad será proporcionar todo el apoyo posible para la próxima Cumbre UE-América Latina que se celebrará en Santiago de Chile, cuya fecha es todavía incierta. El objetivo es que la reunión sea el resultado de un proceso participativo de las sociedades con los Gobiernos y no solamente de un proceso intergubernamental.
Además, la agenda de la Fundación es muy variada porque recoge todo el acervo de las Cumbres. Por ello, tendremos que ser muy selectivos e ir estableciendo prioridades que podamos abordar en la medida en que nuestra capacidad se vaya desarrollando.
Uno de los objetivos por los que se creó la Fundación es para que sociedad civil, organizaciones, Universidades, empresarios y otros actores clave de ambos lados del charco cooperen más. ¿Qué les ofrece la Fundación en ese sentido?
Tratamos de proporcionarles una plataforma para interactuar con los demás sectores en la sociedad y con los gobiernos, de modo que tengan un vehículo a través del cual sus intereses, preocupaciones y compromisos puedan canalizarse y tengan alguna presencia durante el proceso de toma de decisiones.
¿De dónde van a proceder los fondos de la Fundación?
Tiene previsto un financiamiento voluntario procedente de sus 60 países miembros. También puede provenir de otras fuentes que consideren que el programa de trabajo de la Fundación genera valor y les interese apoyarlo y promoverlo.
¿Qué beneficios aportará?
Los beneficios serán tanto para los países de la Unión Europea como para los países latinoamericanos, en la medida en que ambos tengan interés en avanzar en sus relaciones. Necesitamos buscar formas que favorezcan un diálogo más estructurado y sostenible en el tiempo, para que las Cumbres no sólo sean un evento que se realiza cada dos años, en el que se emita una declaración; sino que sinteticen toda una dinámica generada a lo largo de dos años. En esa dinámica, deben estar involucrados no solamente las administraciones públicas de los países, sino también los demás sectores de la sociedad.
La sede de la Fundación está en Hamburgo y tiene asociaciones estratégicas en Milán y París. ¿Le sorprende que no haya habido algún tipo de representación en España con los lazos culturales e históricos que le unen a América Latina?
No me sorprende, más bien me parece interesante y que cumple uno de los objetivos españoles: que la relación con América Latina no dependa exclusivamente de España, sino del conjunto de la Unión Europea. En primer lugar, el hecho de que la Fundación esté en Hamburgo es una expresión del nivel de interés que existe por parte de Alemania en la relación con América Latina. En segundo lugar, Alemania es un punto de acceso importante para evidenciar el potencial de América Latina de cara a los nuevos Estados miembros, con los que hay una relación más débil, en comparación con otros como España, Portugal o Italia.
Hay muchas ventajas con que la Fundación esté en Hamburgo. Otro aspecto a tener en cuenta es que Alemania es el país donde más se publica sobre América Latina. La Biblioteca Iberoamericana de Berlín es probablemente una de las más importantes del mundo.
Se va a crear un Observatorio sobre la inmigración vinculado a la Fundación. ¿Qué papel realizará la Fundación en ese sentido?
Nosotros podemos contribuir a la discusión del tema, a facilitar las cosas y, eventualmente, a promover o a participar en el diseño del Observatorio. Pero de ahí a que la Fundación directamente sea la que se haga cargo de un Observatorio, lo veo más difícil. No estoy seguro que las condiciones hoy nos permitieran hacerlo y correríamos el riesgo de entrar en un proyecto sumamente ambicioso más allá de nuestras capacidades.
A nivel comercial, ¿qué puede aportar la Fundación a las negociaciones para el Acuerdo UE-Mercosur?
En la medida en que contribuimos a fortalecer el marco de las relaciones entre ambas partes, a hacer más perceptible el inmenso potencial que existe, estamos contribuyendo a relativizar todos aquellos elementos que hoy parecen obstáculos insalvables.
¿Cree que para la Cumbre de Santiago ya estará cerrado el Acuerdo?
Me gustaría creerlo, pero, honestamente, creo que hay factores visibles en el calendario político, como las elecciones de Francia, que permiten pensar que en el primer semestre de 2012 los avances van a ser todavía muy lentos.
América Latina y la UE tienen formas en común de ver el mundo, pero hay un problema de desconocimiento de las realidades de un sitio y de otro. ¿Cómo va a abordar esto la Fundación? ¿Y la descompensación entre el grado de conocimiento de países como España, Portugal e Italia y el de otros como los nórdicos con respecto a América Latina?
Uno de los objetivos primordiales de la Fundación es contribuir a la visibilidad de la asociación entre ambas orillas. Se trata de que en la toma de decisiones de los actores en el lado europeo o latinoamericano se tenga presente cuál es la función o el papel que nos toca ante el otro socio. Eso requiere un trabajo en muchos planos, que va desde la comunicación hasta saber quién está haciendo qué en ambas regiones. Ese mapa no existe hoy y ese es uno de nuestros retos porque tenemos vínculos bilaterales entre ambos países (empresariales, civiles y académicos). En algunos casos se producen pequeñas redes, y nuestro desafío es llegar a ser la red de redes.
Como diplomático de amplio recorrido y ahora con una responsabilidad ejecutiva en la relación entre ambas regiones. ¿Cómo ve el proceso de reorganización regional en Latinoamérica? ¿Y el de desarrollo de la Fundación?
Lo único que tenemos claro ambas regiones es la gran incertidumbre en la que vivimos. La velocidad de los cambios ha sido tal que no nos transmite un sentido claro de dirección, hacia dónde estamos caminando. En el caso de Europa, se han puesto en evidencia problemas estructurales y se están buscando fórmulas para resolverlos. Hasta ahora, cada crisis europea ha significado un paso adelante; esa es una suerte de garantía que permite pensar hoy que la UE va a poder sobrepasar esta crisis.
Respecto a América Latina, han coexistido históricamente dos corrientes no siempre perceptibles por todos. Por un lado, el proceso de independencia fue un proceso centrífugo, de separación de espacios. Pero, paralelamente, en Latinoamérica hay una vocación integradora que siempre ha estado presente y que se remonta a Bolívar. Estamos superando finalmente esta etapa que siempre ha estado ahí y es una especie de esquizofrenia histórica. Se está buscando la forma, aquellos aspectos en los que existe convergencia. Y no son mínimos, porque hay desafíos comunes y agendas que son impostergables.
¿A qué desafíos se refiere?
En América Latina, según la Organización Internacional del Trabajo, hay 110 millones de jóvenes que tienen entre 15 y 24 años. De ellos, 24 millones no estudian ni trabajan. Si eso no es un desafío impostergable, ya qué cosa es. Y ese es un problema de la región en su conjunto, no de un solo país. Temas para abordar conjuntamente de forma que seamos más eficaces nunca nos van a faltar. Siempre ha habido intentos de crear nuevos organismos, lo que tenemos que tener cuidado es de no confundir la creación de organismos con la resolución de problemas.
Fuente: Aquí Europa
EurActiv.com
UK
France
Germany
Bulgary
Czech R.
Hungary
Poland
Romania
Slovakia
Serbia
Turkey
Italy





Reenviar publicación





