Aquí Europa- Ocupará la presidencia del CCBE durante el próximo año, ¿Cuáles son los retos que se plantea para este periodo?
José María Davó- Dado que asumo la Presidencia en un año en el que se conmemora el cincuentenario fundacional de CCBE, y que el trabajo de la organización, no es bien conocido fuera de los círculos comunitarios, pretendo divulgarlo, y darle aún más realce a la Corporación, no solo dentro del ámbito de las instituciones, sino también entre los Colegios locales y los propios abogados.
Además, pretendo desarrollar otros objetivos. En primer lugar, quiero adaptar el sistema de Justicia on line (e-Justice) que la Presidencia Española del Consejo Europeo pretende potenciar. También quiero contribuir al desarrollo del Programa de Estocolmo. Y en el plano organizativo interno de CCBE, elaboraré un reglamento que permita poner en práctica una estructura diferente del CCBE.
AE- Respecto al Programa de Estocolmo, que pretende crear un espacio europeo de mayor seguridad, libertad y justicia, ¿qué espera?
JMD- Tengo esperanzas en que la Presidencia española desarrolle las 170 propuestas que contiene Estocolmo, e incluso que inicie su aplicación. Quizá un semestre solo permita sentar las bases; pero confío en que la concepción continuista de las Presidencias española, belga y húngara posibiliten un desarrollo armónico del programa.
AE- ¿Resuelve los principales escollos en temas de seguridad en la UE?
JMD- Lo que me causa cierta preocupación es el modo de hacerlo. En el ámbito de los derechos fundamentales teóricamente no debe surgir ningún problema. Sin embargo, en otras cuestiones como la cooperación judicial hay mayor margen de interpretación. Me preocupa la viabilidad de las actas auténticas en el ámbito transfronterizo, pues han de ponderarse con todo cuidado las diferencias tanto culturales como de sistemas jurídicos existentes en cada país.
AE- ¿Qué más preocupa ahora mismo al CCBE?
JMD- El Consejo de la Abogacía Europea aprobó el pasado año un Manifiesto, que fue entregado a los eurodiputados, titulado La Justicia que necesita Europa. En él se propugnaban como puntos principales la creación de una Dirección General de Justicia y la regulación del derecho del cliente a consultar a un abogado con todas las garantías, la protección de los derechos procesales de los imputados y acusados y el justo equilibrio entre la libertad y la seguridad en la legislación contra el terrorismo y el crimen organizado.
Los ataques al secreto profesional es otro de los puntos que estamos analizando. En la Europa de los ciudadanos que propugna el Programa de Estocolmo, la vulneración del secreto profesional supone transgredir el derecho del cliente a comunicar todos los hechos y datos que permitan a su abogado defenderlo con todas las garantías.
AE- Las diferencias entre las leyes nacionales de los Estados miembros dificulta la cooperación entre países, ¿cómo podría solucionarse?
JMD- La solución no es tan difícil. Puede ser lenta, porque hay que buscar los elementos comunes a todas las legislaciones, respetando las peculiaridades nacionales; pero paulatinamente se pueden ir acercando posturas.
En su audiencia ante el Parlamento Europeo, Viviane Reding respondió que quiere afrontar esta cuestión con vigor. Anunció que pretende acometer de inmediato la culminación de la propuesta de reforma del Reglamento del Consejo en Derecho Matrimonial -Roma III-, así como el derecho contractual, para facilitar las relaciones transnacionales. En lo relativo al contexto relacional con los consumidores, trabajará para lograr coherencia procedimental en las reclamaciones en masa o colectivas y la actualización legislativa en materia de protección de datos.
Mi optimismo particular me hace confiar en que este impulso inicial de Reding no quedará en mera retórica para la superación del examen parlamentario, y cuajará en actuaciones concretas. Démosle tiempo al tiempo.
AE- En su comparecencia ante la Eurocámara, la candidata a comisaria europea de Justicia también mostró su intención de derribar las barreras judiciales que existen entre los Estados miembros, y planteó la posibilidad de crear un 'Erasmus' entre jueces, ¿qué opina de esta iniciativa?
JMD- En una reunión de expertos españoles celebrada en Zaragoza en diciembre se analizó esta cuestión, concluyéndose no solo que era positivo -en un mundo en el que la cooperación judicial transfronteriza avanza imparablemente- sino también que el sistema ha de extenderse a todos quienes intervenimos en la Administración de Justicia. Pues solo podrá tenerse por cumplido el principio de igualdad de armas si Jueces, Fiscales y Abogados tenemos la misma formación.
En CCBE hemos trabajado mucho en este sentido y, finalmente, este punto ha quedado recogido en el Programa de Estocolmo.
AE- Otra de las propuestas de la previsible comisaria Reding fue la mejora de la cooperación entre el Tribunal de Luxemburgo y el de Estrasburgo. ¿Cree que esto podría llevarse a cabo? ¿Cómo beneficiaría a la justicia europea?
JMD- Es indudable que la aplicación, con fuerza de ley, de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea va a procurar inevitablemente el acercamiento entre las resoluciones de estos Tribunales, en cuanto las resoluciones de Luxemburgo han de estar concebidas -ahora ya obligatoriamente- siempre bajo el prisma de la adecuación a los derechos fundamentales.
AE- ¿Cuáles son las principales deficiencias de la abogacía europea?
JMD- Puede parecer presuntuoso lo que digo, pero no encuentro deficiencias como tales en las abogacías de ningún país de la Unión Europea. Tenemos carencias, eso sí, y por consiguiente, aspiraciones para superarlas. Dado que llevamos medio siglo trabajando codo con codo, tenemos un buen conocimiento recíproco entre las distintas abogacías, y gozamos de un buen entendimiento negociador; lo cual es fundamental a la hora de adoptar posiciones comunes, tanto de cara a las autoridades comunitarias como para nuestras respectivas abogacías nacionales.
AE- Respecto a España, ¿es muy diferente el modo de actuar de nuestros abogados comparado con el de otros Estados miembros?
JMD- Francamente, no creo que hoy en día existan diferencias sustanciales en el ejercicio de la abogacía que practican los españoles en comparación con los demás países europeos. Habrá matices, indudablemente.
El verdadero rasgo fundamental se encuentra en las imposiciones que derivan de los dos grandes sistemas jurídicos imperantes en el ámbito europeo: el derecho latino y el sajón.
AE- El CCBE, ¿mantiene algún contacto especial con las Presidencias de turno de la UE? ¿Planteará alguna propuesta especial durante la Presidencia española?
JMD- Ya hemos tenido oportunidad de hacer llegar a la Presidencia Española nuestras aspiraciones. Además, queremos seguir la idea de continuidad que han presentado las tres sucesivas presidencias española, belga y húngara. La coincidencia de mi nacionalidad española, y el hecho de que el vicepresidente primero de CCBE sea belga proporciona unos conocimientos y relaciones en ambos países, que facilita el acercamiento a nivel personal y, por ende, propicia un mayor entendimiento a la hora de efectuar las peticiones.