(7 dejulio de 2010) La cultura europea está sujeta al dictado de las nuevas tecnologías, pero también a una economía lánguida que exige que la industria creativa se sume a los intentos de recuperación. La Presidencia española de la UE se ha movido entre estas dos prioridades y se ha esforzado por reflejarlas. Ángeles González-Sinde, ministra española de Cultura, ha recalcado su deseo de que el nuevo modelo económico diseñado para la UE reconozca la aportación de la cultura. En los momentos difíciles, la creatividad también debe arrimar el hombro.
Pregunta - ¿Podría hacer un balance general de este semestre en el ámbito cultural?
Ángeles González-Sinde - Ha sido un semestre muy intenso y satisfactorio, ya que las iniciativas que hemos lanzado se han materializado del modo que queríamos. Esta Presidencia ha coincidido con un momento peculiar para el mundo de la cultura, en parte porque la crisis económica ha hecho que todos los países se estén planteando qué modelo económico quieren para la UE. Esto nos ha llevado a centrarnos en la contribución de la cultura a las economías regionales y locales y al desarrollo sostenible.
P - ¿Se ha llegado a algún planteamiento concreto en ese sentido?
AGS - Hemos incidido en ello a la hora de aprobar conclusiones. Queremos que el nuevo modelo económico europeo reconozca la aportación de la cultura. Esperamos que esto se vea reflejado en la Estrategia Europa 2020 y que tenga como resultado el acceso a fondos específicos para alentar las inversiones de tipo cultural en el territorio europeo. La opinión de todos los ministros de cultura ha sido unánime en ese sentido.
P - ¿Cuál ha sido la impronta más clara de la Presidencia española en la agenda cultural europea?
AGS - Nuestra perspectiva ha tenido especialmente en cuenta la irrupción de las nuevas tecnologías, ya que éstas hacen que todos los pilares de la cultura se estén viendo transformados a una velocidad de vértigo. Hemos hecho hincapié en la importancia de la Biblioteca Digital Europea (Europeana) y en la necesidad de ser coherentes y de tener una sola visión en la digitalización del patrimonio cultural europeo y el fomento de contenidos digitales legales. El hecho de que ésta haya sido nuestra prioridad se debe en parte a que España, por tener un idioma de gran proyección internacional, es especialmente consciente de las posibilidades de desarrollo y preservación del patrimonio que conlleva la digitalización de la cultura.
P - ¿En qué estado se encuentra el proyecto de Europeana y cuáles son los siguientes pasos para seguir avanzando?
AGS - En estos momentos, Francia y España son los países que llevan la delantera en la aportación de contenidos digitales a Europeana. Es un proceso muy caro y España es también uno de los que más fondos ha aportado, pero hay que encontrar nuevas vías de financiación porque no todos los Estados miembros están en las mismas condiciones para abordar este proceso. Éste es uno de los temas que tendrá que abordar el Comité de Sabios que hemos designado para orientarnos en la tarea de la digitalización.
P - ¿Cuáles han sido los criterios utilizados para elegir a los miembros de tal Comité?
AGS - Ése ha sido un trabajo llevado a cabo fundamentalmente por Kroes [comisaria europea de Agenda Digital] y Vassiliou [titular europea de Cultura]. El criterio que han seguido se basa en que las personas designadas reflejen los tres aspectos fundamentales del proceso de digitalización. Por eso se ha elegido a un escritor (familiarizado con la vertiente creativa), a una persona experta en la custodia del patrimonio cultural y a un empresario, que puede aportar una perspectiva más económica y relacionada con la distribución. Lo que buscamos es un equilibrio de visiones.
P - El cánon digital que se aplica en España fue calificado de indiscriminado por la Abogada General del Tribunal de Justicia de la UE. ¿Qué opinión le merece tal juicio?
AGS - El informe que emitió la Abogada General es interesante, pero no vinculante. Cuando tengamos la sentencia del Tribunal sin duda será muy útil, puesto que contaremos así con unos criterios para el régimen de aplicación de la directiva europea sobre derechos de autor. En cualquier caso, todo lo referido a la protección de estos derechos y a su conciliación con el acceso a la cultura y su difusión en la red es el tema que tenemos encima de la mesa a diario. No sólo es importante en la música y el cine, sino también en los libros y en todo lo que tiene que ver con los ámbitos de actividad de este ministerio. Ese dilema es el mayor trabajo que tenemos por delante y esperamos seguir avanzando en ello durante las Presidencias belga y húngara. Son temas complejos y de los que, hasta hace poco, no se tenía ningún conocimiento.
P - ¿Cuáles son los beneficios que esperan con su objetivo de digitalizar todas las salas de cine europeas?
AGS - Lo que nos estamos jugando aquí es la diversidad, la posibilidad de seguir teniendo variedad de películas en la cartelera. Los países que tienen cinematografías menos dominantes en el mercado y redes de distribución más débiles están preocupados por evitar que sus industrias cinematográficas desaparezcan. Si las grandes empresas multinacionales son las únicas que tienen la posibilidad de financiar la digitalización de sus salas y de acometer esa transformación, se quedarán fuera todas las salas y redes de distribución independientes que difunden más cine europeo. Es interesante ver cómo los representantes de los Veintisiete tenemos las mismas preocupaciones sobre esta cuestión.
P - ¿Qué plantean para ayudar a las salas pequeñas a digitalizarse?
AGS - España tiene muy claro que puede ser un momento decisivo para la distribución de cine y por eso hemos estudiado sistemas de financiación, ayudas y vías de financiación privadas. Como siempre ocurre con todo lo relacionado con el ámbito digital, es un tema que avanza muy rápido; de hecho, en ocasiones la UE y sus mecanismos no tienen la capacidad de seguir el paso de la tecnología.
P - ¿Es precisamente esa diversidad que está en juego la principal baza del cine europeo para competir con el estadounidense?
AGS - Puede ser una de ellas. No deja de ser paradójico que, en los últimos 25 años y a medida que la UE se ha ido ampliando y haciéndose más importante en la vida de los ciudadanos, el cine europeo viaje menos. Lo que más se ve en cada país es el cine norteamericano y el propio, pero el de otros Estados miembros ha perdido muchísima cuota de mercado en la UE y eso es algo que tenemos que cambiar. Hay que crear un verdadero mercado del cine europeo y facilitar que los espectadores tengan un mayor acceso al mismo. Las televisiones públicas pueden jugar un papel determinante en esa difusión y en ayudar a crear en los espectadores el hábito de ver cine europeo.
P - ¿Cuáles son los beneficios prácticos que se esperan con el Sello de Patrimonio Europeo?
AGS - Éste y otros sellos distintivos suponen una diferencia enorme para los alcaldes de las ciudades que los poseen, ya que pueden transformar la vida del lugar distinguido. Durante nuestra Presidencia hemos querido mostrar que la cultura tiene una incidencia muy palpable en el desarrollo regional y local, y este sello, en cuyo avance están muy interesados los consejeros autonómicos, es muy importante. Además, ayudará a la UE a hacer comprender a los ciudadanos qué es ser europeos. Por eso la Comisión y la Eurocámara se sumaron a esta iniciativa originalmente francesa y española: fomentar el sentido de pertenencia a un espacio común es importante y éste es un instrumento para ello. También es importante que los lugares distinguidos en cada país puedan rentabilizarlo claramente.
P - ¿Qué repercusión se espera que tenga este sello fuera de la UE?
AGS - Se trata de transmitir qué es Europa y cuáles son los hitos que hay que conocer para comprender nuestra historia común, la que nos distingue de otros continentes.
Fuente: Aquieuropa